SPM necesitaba crecer como marca: ordenar su identidad, alinear cultura y profesionalizar su comunicación para sostener expansión y reputación con múltiples públicos (equipos, contratistas, proveedores, autoridades y comunidades). Antes de diseñar, hicimos un estudio de percepción interno y externo —incluyendo territorios de operación— para entender cómo se leía la compañía, qué valoraban los stakeholders y dónde estaban las brechas de lenguaje y consistencia. Con esa evidencia, construimos una identidad conceptual y gráfica robusta, una narrativa común y un sistema operativo de comunicación capaz de escalar en canales digitales, espacios físicos y eventos del sector.
Consolidar una identidad viva y una comunicación 360 que empuje crecimiento y reputación.
Crecieron las capacidades de comunicación y la identidad de la empresa se volvió más clara y compartida. Se instalaron prácticas y comportamientos consistentes, mejoró la coordinación entre áreas y se midió la adopción para iterar. La presencia ganó calidad y coherencia —incluyendo ferias del sector como PERUMIN— y los equipos quedaron con herramientas concretas para sostener la cadencia, la calidad y la trazabilidad del relato en el tiempo.